Una terapeuta explica cómo es la vida real de los adictos al sexo

Como conocer a un 11182

Le calculé unos cincuenta años recién cumplidos, de media estatura, ni gruesa ni delgada. Bien conservada y elegantemente vestida con falda algo corta y una blusa a juego. Suaves curvas de mujer en trasero y caderas y un pecho mediano que ella procuraba insinuar con estilo. Un ligero toque de coquetería llevaba al fin a considerarla como una mujer atrayente, ella quería gustar y lo conseguía. Ella, Carmen se llamaba, era la dueña de un apartamento que se anunciaba en alquiler y yo concreté una cita con ella para verlo y decidir si me interesaba. Yo soy Julio, veintiocho años, soltero y buen amigo de seducir a mujeres de todo tipo. Sin considerarme un seductor nato, sí tengo ya conocimiento suficiente para saber ante que tipo de mujer me encuentro, y esta, como digo, jugaba discretamente a ser coqueta: voz suave y melosa, sonrisa encantadora, etc.

Señales de que podrías ser adicto al sexo

Y no por la escasez de las relaciones , que también, sino porque el deseo desenfrenado de lo venéreo puede desembocar en una adicción, en una necesidad que parece nunca conformarse del todo. Señales de que podrías ser adicto al sexo Si crees que podrías ser uno de los afectados por esta enfermedad, te desvelamos las señales que revelan que eres un adicto al sexo. No obstante, esto puede convertirse en un brete si son demasiado recurrentes. Si es tu caso y a menudo te ves envuelto en noviazgos con personas que no querrían tener una relación seria y normal contigo, es apparent que tengas un problema.

Mujeres viudas

Deborah Schiller, sexóloga estadounidense explica las claves de esta crónica y devastadora achaque Foto: iStock. Pero ahora una facultativo ha hablado sobre lo que efectivamente significa tener esta enfermedad, una condición extremadamente seria. Deborah Schiller es la directora del programa de tratamiento de adicción sexual de Pine Grove en Hattiesburg, Mississipi. Escribiendo para 'The cut', explica que las personas piensan a menudo: Oh, suena divertido. Me gustaría ser un adiccito al sexo. Denial tiene que ser tan malo, poco que dista mucho de la existencia. A veces la pareja no se da cuenta. No se habla del problema.

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